Casa de la Memoria: Tratando de Dar Sentido a un Legado de Violencia

Llegamos a la Casa de la Memoria– el museo en memoria de las víctimas de las guerras civiles colombianas- esperando respuestas. Pero cuando llegamos al final de la exposición tras poco más de una hora, mis amigos y yo nos mirábamos los unos a los otros confundidos.

¿No se suponía que esta exposición iba a darnos algún tipo de explicación sobre la extensa historia de los conflictos internos de Colombia, que ha dejado tantos muertos y a una nación entera traumatizada? Yo esperaba algo dentro de una línea de tiempo que pusiera los eventos en su contexto, el auge y el declive de los conflictos, y una explicación de cuándo y cómo las cosas empeoraron tanto. No había ninguna descripción de quiénes eran exactamente los buenos y los malos ni de lo que hicieron. Sólo había …. recuerdos.img_3267

Pero queríamos una explicación.

Confusos e insatisfechos, nos acercamos a uno de los guardias de la exhibición con nuestro dilema. “Disculpe,le dijimos. “Lo siento, pero estamos confundidos. ¿Qué es esto? Sentimos que nos falta una explicación de lo que sucedió en la guerra civil de Colombia. Vinimos aquí porque queríamos comprender y, simplemente no lo conseguimos.”

Él no tenía una explicación o una cronograma, pero su respuesta fue perfecta, y así, ese día salimos de la Casa de la Memoria muy satisfechos y con la sensación de que de alguna manera habíamos comprendido lo que es extremadamente difícil de comprender.

La exposición no da una imagen clara o explicación de la guerra porque no la hay. El conflicto interno de Colombia no es como otras guerras que conocemos, entre dos bandos, con una fecha de inicio y fin, y una clara secuencia de eventos que separe de una cosa a la otra. Lleva ocurriendo desde siempre, todavía está pasando. Lo único que se puede hacer es reconstruir los recuerdos y testimonios que se tienen de diferentes fuentes en los últimos años y llorar.

“Ni siquiera conocemos nuestra propia historia” nos explica el guardia, Sebastián. “Ustedes no creería cuántos colombianos vienen a visitar este museo y se sorprenden por lo que ven. Esto se debe a que los medios de comunicación controlan todo en este país y se esconde cosas de ellos. Lo que no ven en la televisión, no existe. “

“Si los colombianos saben tan poco sobre su propia historia, imagina lo poco que el resto del mundo entiende de lo que está pasando aquí.” Se plantea un debate muy bueno.

Estoy bastante segura de que el resto del mundo piensa que hay un culpable principal en el drama de Colombia: drogas. En realidad, esto es sólo una pieza del rompecabezas y el más reciente, aparece en la década de los 80 con el villano más notorio que lleva su batalla: Pablo Escobar. Pero el conflicto ha existido en Colombia desde los primeros colonizadores españoles que llegaron en 1543. Lo peor y con más larga duración ha sido entre el gobierno y los grupos políticos radicales: las fuerzas paramilitares radicales de extrema derecha y las guerrillas de extrema izquierda. Pero no es sólo una izquierda radical y una derecha radical, hay muchos de ellos que luchan los unos contra los otros. Cuando la cocaína y las guerras de la droga entraron en escena en los años 80, la batalla se puso aún más sangrienta. Recientemente ha surgido un nuevo jugador para complicar aún más el problema, las bandas criminales, que también están luchando por su parte de tierra, poder y dinero. Ahora, imaginemos que todo esto tiene lugar bajo un gobierno débil y corrupto. Todos estos grupos, más el gobierno, están trabajando con y uno contra el otro, y cambian de bando frecuentemente. Así que no estamos hablando de una guerra entre dos bandos. Estamos hablando de muchas guerras, entre muchos lados de muchos grupos diferentes rebeldes, en el transcurso de muchos años. La verdad se ha perdido en el fuego cruzado.

Y también lo han hecho millones de personas inocentes. Colombia todavía está traumatizada por los homicidios, desapariciones y desplazamientos de millones de civiles en los últimos años debido al conflicto. La escala del sufrimiento es inmenso y más allá de toda medida.

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Sebastián nos explica que, en su opinión, son los millones de desapariciones lo que más pesa sobre Colombia en la actualidad. Esta guerra se ha cobrado más desaparecidos y desplazados como víctimas que cadáveres físicos. El dolor infligido a las familias y seres queridos por los secuestrados es cruel e inusual. Ellos nunca tendrán respuestas. No llegarán a superar su duelo correctamente.

Cuando el gobierno inició conversaciones de paz con los grupos rebeldes y llegaron los primeros compromisos para la entrega de armas, muchos colombianos se sintieron indignados de ver que el gobierno estaba negociando con aquellos que destruyeron sus vidas, antes de hacer por ayudar a las víctimas reales de su guerra. En 2011, el gobierno de Colombia respondió a esta indignación con la Ley de Víctimas, para proteger a las víctimas de este legado de violencia. Parte de esta ley les daba un espacio para contar sus historias. La Casa de la Memoria es ese espacio. La que visitamos en Medellín es la primera de este tipo, pero se está construyendo otra en Bogotá, y hay más casas como ésta planificadas para las principales ciudades de todo Colombia. Cada ciudad ha sufrido su propia historia de la violencia y la guerra civil. No hay suficiente espacio en el mundo para la cantidad de dolor Colombia está sufriendo.

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Es increíble cómo la exposición que nos desconcertó tanto al principio, en realidad tenía una finalidad muy clara: hacernos entender al nivel más profundo de lo que trata el pasado violento de Colombia. Es confuso, está sin resolver, y realmente no tiene respuestas o explicaciones claras. Sólo los recuerdos dolorosos de un país que ha sido traumatizado por un legado de conflicto y derramamiento de sangre que trata de curarse a sí mismo.

Si bien Colombia ha recorrido un largo camino en los últimos años, Sebastián nos recuerda que el Medellín y la Colombia que experimentamos como turistas es sólo una cara de un país con muchas caras. Medellín se ha ganado un nombre como “ciudad innovadora”, pero hay un montón de problemas que aún se están tratando de resolver, las cuales que la mayoría de los turistas que van y vienen del país sin tener que darse cuenta. Entiendo a Sebastián, pero creo que el hecho de poder venir a Colombia ahora y tener ese tipo de experiencia es inestimable. Hace diez años no hubiéramos podido pisar la ciudad más peligrosa del mundo, y si nos hubiéramos atrevido a hacerlo, sin duda seríamos conscientes de que había un conflicto sucediendo a nuestro alrededor. Ahora es el numero dos en la lista de Lonely Planet de Mejores Viajes, adorado por una cantidad cada vez mayor de visitantes de todo el mundo cada año. Así, mientras yo le creo cuando dice que todavía están tratando con su parte justa de los problemas, simplemente no hay duda de que están haciendo algo muy bien, o si no miles de viajeros no estarían hoy aquí, felices y enamorados de este país.

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